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Febrero 2017

Dichosa eres, María, porque engendraste a Dios en la fe antes de engendrarlo en tu vientre por obra del Espíritu Santo.

 

Dichosa eres, María, porque llevaste a Jesús en tu vientre y lo amamantaste pero más dichosa eres porque escuchaste la Palabra de Dios y la pusiste en práctica.

 

Dichosa eres, María, pequeña y pobre de espíritu, porque te vaciaste de ti misma, de tus planes personales para dar cabida a Dios y dejarte plenificar por Él.

 

Dichosa eres, María, porque Dios tu salvador puso sus ojos en tu pequeñez de servidora y esclava y se deleitó en tu sonrojo.

 

Dichosa eres, María, porque ha hecho en ti grandes cosas Él que todo lo puede.

 

Dichosa eres, María, porque gracias a tu solícita presencia, quedan saciados los hambrientos y sedientos de justicia.

 

Dichosa eres, María, porque con tu SI, Dios desbarata los planes de los poderosos y levanta del polvo a los humildes y sencillos.

 

Dichosa eres, María, porque en ti rebosó la compasión de Dios para con todos los que viven sin esperanza.

 

Dichosa eres, María, porque trayendo al mundo el Príncipe de la paz te hiciste solidaria constructora de un mundo reconciliado.

 

Dichosa eres, María, porque al hacer tuyos los sufrimientos y dolores de tu hijo al pie de la cruz y los de todos los discípulos perseguidos por causa de la justicia, compartes con ellos el Reino de los cielos.

 

ORACIÓN: Ave María

 

MARÍA, MADRE DEL CARMELO Y SEÑORA DE LAS VIRTUDES

 

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